SEMANA 1
Después de dos meses de vacaciones,
durmiendo hasta que luego de tantas horas se sintiera como todo un descaro, llegó
el temido primer día de clases. Regresar a la rutina cuesta, y después de haber
tenido que salir de la comodidad y, sobre todo, el calor de mi casa en la
madrugada, para las 4:00pm ya estaba rendida. Así, después de un hueco eterno
de siete horas, entré a mi segunda clase del día: Información y documentación.
Al llegar, me encontré con la grata sorpresa de ver a algunas personas con las
que no veía clase desde hace varios semestres, eso me hizo sentir más cómoda
respecto a la clase.
El profesor empezó por pedirnos que
dibujáramos en una hoja un objeto que nos representara. Debido a la presión y
el tiempo, dibujé lo primero que apareció en mi cabeza: unos audífonos. Viendo
las cosas en retrospectiva encontré que, sin duda los audífonos son algo
indispensable en mi día a día, pero no creo que sean algo que me represente.
Después de que el profesor recogiera
todas las hojas, las repartió aleatoriamente. El objetivo de la actividad era
que nos conociéramos intentando establecer características o rasgos de la
personalidad del dueño de la hoja, con base en su dibujo. Así, a medida que el
profesor leía las “predicciones” hechas, quien había realizado el dibujo se
presentaba diciendo su nombre, semestre, énfasis y expectativas de la clase.
Acto seguido, el profesor explicó el
programa de la clase y las reglas que mantendremos a lo largo del semestre y al
respecto, fue enfático en la importancia de la asistencia y la puntualidad. También
nos informó de los aspectos técnicos de la clase, nos mostró el blog en el que
encontraremos las lecturas de cada semana y asignó las primeras tareas: la
realización de cuatro lecturas y un cuestionario con base en las mismas y la
escritura de una bitácora semanal de lo ocurrido en clase a lo largo de la
semana.
Al final de la clase, hablamos del
proceso de aprendizaje y en relación a esto, el profesor expuso el modo en que
su objetivo con la clase es que, más que recibir la información, estemos en
capacidad de apropiarla, recordarla y ponerla en práctica a largo plazo. Para
esto, nos mostró el cono del aprendizaje de Edgar Dale, y la taxonomía de los
objetivos de la educación de Benjamin Bloom y con esto, finalizó la primera
clase.
Debo admitir que fue interesante
encontrarme con un profesor que se preocupara por preparar sus clases con
creatividad e ingenio, aún más cuando se trata de una clase cuyo tema principal
-la citación y búsqueda de información- no es precisamente atractivo. A primera
impresión, parece alguien genuinamente interesado por enseñar y compartir sus
conocimientos de la mejor manera con los estudiantes.
El miércoles, en la segunda clase,
empezamos por aprender a crear una firma para el correo electrónico y, pese a
que al principio no le encontré mucho sentido a la actividad, tras escuchar al
profesor, entendí lo obvio. Pese a que parece algo insignificante, es parte
importante de la comunicación en línea para transmitir seriedad a quien recibe
el correo electrónico y dar formalidad a la forma en que nos comunicamos.
En esa misma lógica, hablamos de la
Netiqueta. Entre todos abordamos y ahondamos en algunas de las normas de
etiqueta a tener en cuenta al hacer uso de la comunicación en internet y como
parte de esto, de las redes sociales.
Algunas de las normas que expusimos
fueron:
-Comportarse como en la vida real
-Recordar lo humano y la buena
educación.
-Respetar el tiempo y ancho de banda
de los demás
-Mantener la buena escritura, la
coherencia y la claridad a la hora de enviar algo
-Mantener las controversias bajo
control
-No abusar de las ventajas que se puedan
tener
-Excusar los errores de otros
Quizá, lo que más me quedó del tema
fue la trascendencia que puede llegar a tener todo lo que publicamos en
internet, tanto en lo que respecta a la vida personal como opiniones y/o
posiciones sobre ciertos temas.
Trascendencia no en relación a la
opinión de otros, sino al hecho de que lo que publicamos en línea difícilmente
puede ser olvidado u eliminado del todo y a largo plazo, un juicio apresurado,
una foto inadecuada o una simple opinión, pueden afectar negativamente temas
como la búsqueda de empleo. En resumen, debido a nuestra profesión, las
redes sociales pueden consolidarse como carta de presentación por lo que es clave ser
cuidadosos con lo que publicamos, debido a que, sin saberlo, lo hecho en la
web, puede repercutir en el día a día.
Tras hablar de la netiqueta, el
profesor nos explicó que para la entrega semanal de la bitácora serían
necesarias dos cosas: Crear un blog, que será la plataforma en la que se
compartirán los textos y, en segundo lugar, tener Twitter para seguir la cuenta
de la clase. Varias personas de la clase no tenían una cuenta, así que tuvieron
que crearla.
Sobre esto, el profesor señaló algo
que me pareció curioso: la importancia de apropiarnos de nuestros nombres en
todas las redes sociales posibles. No solo porque como comunicadores, podría
decirse que debemos mantenernos a la vanguardia respecto a las nuevas
plataformas de interacción, sino también para evitar tener que usar usuarios
poco profesionales o que no den cuenta de nuestra identidad y formación profesional.
Finalmente, y siguiendo con el tema
del manejo de las comunicaciones en línea, para cerrar la clase vimos un
documental llamado “Victimas de Facebook”, en donde se exponían los riesgos que
hay detrás del uso descuidado de Facebook mediante casos de distintas personas
que perdieron sus trabajos, sus familias y hasta su libertad luego de compartir
información personal en esta red social.

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