Semana 3: ¡Si no lo has verificado, no lo uses!
A grandes rasgos,
esta semana fue acerca de la verificación y el acceso a fuentes de información
confiables. Como es usual, iniciamos la clase leyendo algunas bitácoras y
escuchando varias recomendaciones para perfeccionar la escritura, que, en esta
ocasión, se resumieron básicamente en dos cosas: Primero, arriesgarse con las
ideas, las relaciones e interconexiones usadas para el texto y segundo, dejar
un tiempo entre la escritura y la corrección, porque, de acuerdo con el
profesor: Escribir, es como hacer buñuelos.
Al igual que el aceite antes de entrar en contacto con la masa, el texto
requiere de reposo tras su escritura para obtener mejores resultados.
En sintonía con lo
tratado la semana anterior respecto a los sesgos de la información en línea y
el lado "oscuro" de Internet, vimos un fragmento del documental Términos y Condiciones de Cullen Hoback en el que, partiendo del contenido de
las condiciones de uso a las que accedemos cada vez que entramos a alguna
página web que emplea datos personales, se expone la erosión de la privacidad
en línea y la forma en que, diariamente, dicha información es tomada y
aprovechada por los gobiernos, las empresas y, en general, cualquier actor que
ofrezca todo tipo de productos o servicios.
Hacia la mitad de la clase el profesor
dio las indicaciones para el segundo taller. Cada uno tuvo que seleccionar al
azar una página con información sobre el tema “cultura digital”, establecer veinte características sobre su contenido, estética, herramientas, etc., luego tuvimos
que elegir tan sólo tres de esos rasgos que consideráramos funcionaban como
indicadores de la confiabilidad de una página web.
En medio del taller, empezamos a hablar
de las fake news y otras tendencias
surgidas por cuenta del mundo digital como el deep fake. La conversación empezó con el profesor citando una frase
de Umberto Eco (2015) sobre el mundo de
hoy y las redes sociales:
"Las
redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero
hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad.
Ellos rápidamente eran silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar
que un premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles"
Por alguna razón, la frase me hizo pensar
en el ejercicio del periodismo y en el modo en que, con pésimos intentos por
recobrar la confianza de los ciudadanos en los medios, se ha recurrido a
estrategias como “el periodista soy yo” que, como efecto no deseado, han
terminado de hundir al oficio y de hacerlo ver como prescindible dentro de la
sociedad.
Lo anterior, debido a que con el avance
de la tecnología y el acceso a Internet, ahora las personas usan las redes
sociales para tramitar su propia agenda, expresar las preocupaciones que no
llegan a los medios de comunicación y en el proceso, no sólo se ha dejado de
lado el periodismo de la verificación para dar cabida al 'periodismo de la
interpretación opinativa'; además, se ha dado voz a personas malintencionadas e
ignorantes para que, tal y como plantea Umberto Eco, mediante plataformas
digitales vociferen todo tipo de idioteces e incluso mensajes de odio sin
fundamento alguno.
Retomando lo ocurrido en clase: Tras leer la cita de Eco, retomamos el asunto de la manipulación de información en
Internet con las fake news y
observamos algunos ejemplos hilarantes con noticias absurdas, como la supuesta
semejanza existente entre los Minions y los niños judíos usados para
experimentos en los campos nazis, el nacimiento del niño más negro del mundo,
que resultó ser tan sólo un juguete o la supuesta muerte de Vicente Fernández
luego de que algún internauta alterara sus datos biográficos en su página de
Wikipedia.
Igualmente, debido a que muchos no
conocíamos en lo que consistía el deep
fake, para cerrar la clase, el profesor se valió de algunos vídeos, para
explicarnos esta técnica que, sin mucha agudeza técnica, creo, consiste en crear
vídeos completamente falsos, pero lo suficientemente realistas para confundir a
los espectadores y presentar como hechos reales algo ficticio, construido con
base en la imagen humana mediante la combinación y superposición de imágenes y
vídeos o imágenes ya existentes.
Si bien es cierto que este tipo de
montajes pueden consolidarse como otro de los usos nocivos de Internet para
fomentar la desinformación y la pos verdad, como ha ocurrido con el uso de la
imagen de personalidades públicas como actores, presidentes y políticos, para
crear declaraciones falsas, también puede ser una herramienta creativa para
fines educativos o de entretenimiento.
Ejemplo de esto último es la campaña de
inauguración creada por el Museo Dalí de
San Petersburgo, en la Florida, Estados Unidos, que, con ocasión del
aniversario número treinta de la muerte del artista surrealista Salvador Dalí, abrirá la exposición
"Dalí Lives" con varios
deep fakes del artista, creados a partir de la recopilación de cientos de
entrevistas y diferente material grabado por el artista y en los cuales, parece
que ha regresado de la muerte.
**************
En cuanto al taller y la caracterización
de la página web elegida aleatoriamente, hasta ese momento, no me resultaba tan claro el
objetivo de este, el miércoles siguiente, entendería que se trataba de evaluar
sitios web para medir, de algún modo, la calidad y confiabilidad de su
información.
De
esta manera, la clase siguiente
empezó con la organización de grupos para, con base en las veinte
características identificadas en las páginas de “cultura digital” el lunes,
plantear un cuestionario de cincuenta preguntas, cuya respuesta debía darse en
términos de “sí” o “no”. Acto seguido, el profesor enseñó una tabla construida
en semestres pasados como parte del mismo ejercicio y nos pidió que agrupáramos
la preguntas por categorías y las organizáramos en una tabla, que una vez fuera
completada con los rasgos que efectivamente contenía la página elegida y
aquellos con los que no, nos serviría para analizarla como fuente de
información y evaluar su credibilidad y confiabilidad.
Como resultado del ejercicio cada grupo
completó su tabla y con base en la cantidad de respuestas afirmativas y
negativas obtenidas producto del análisis, redactamos una ‘evaluación
narrativa´ en la que expresamos la utilidad del contenido de la página, su
autenticidad, credibilidad y posibles sesgos. Así, como conclusión de toda la
actividad y lo visto a lo largo de las
dos clases, la verificación dentro del proceso de búsqueda de información
adquirió mayor relevancia y me hizo pensar en lo importante que es para
cualquier persona, pero, en particular para un periodista.
Todo esto, en relación con Teorías y Prácticas periodísticas, otra
clase de este semestre, en la que justo estábamos abordando la verificación
como disciplina básica del periodismo y el modo en que el desconfiar de todo y,
en ese orden de ideas, el verificarlo todo, es clave para evitar la distorsión
de los hechos y ofrecer la versión más
fidedigna de los hechos. De ahí el nombre de la entrada de esta semana: “¡Si no lo has verificado, no lo uses!”, citando a Steve López, redactor del grupo Time,
en relación a la importancia de adoptar la verificación como una especie de método
científico aplicado a los hechos, testimonios y documentos usados como fuentes
de información.
No obstante, la
frase aplica para todo, no sólo para el periodismo. Si en términos generales aplicáramos
la verificación y el tan conocido, “beneficio de la duda” a todo el contenido,
datos e información que consumimos y compartimos, probablemente se reduciría la
distorsión de la realidad por cuenta de noticias falsas, montajes, mentiras y
artimañas, difundidas y viralizadas en Internet. Además, mediante herramientas
como la tabla desarrollada en clase, se perfeccionaría la habilidad para elegir
las fuentes de información pertinentes, verídicas y confiables según el
propósito específico de la búsqueda.


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