Semana 12: El lenguaje y el aprendizaje.


          
“Cada uno es el amor más importante de su vida”, sostiene repetidas veces el hijo de Miguel Ruiz, el autor de Los Cuatro Acuerdos en el programa de Sergio Rodríguez. Esta afirmación resonó en mi cabeza pues, pese a que parece un hecho evidente, para muchas personas no es una realidad. A  pesar de que debería ser prioritario el cuidado, respeto y amor propio, quizá la falta de estos sea uno de los problemas de autoestima más comunes. Problemas de autoestima materializados en lo que Ruiz, describe como ‘acuerdos negativos’ o ideas negativas respecto a nosotros mismos que aceptamos, interiorizamos y acabamos asumiéndolas como verdaderas.

Todo esto me llevo a la conclusión de que si, pese a ser las personas más importantes de nuestras vidas, mantenemos una visión destructiva, crítica e inquisitiva de nosotros mismos, tal y como lo afirma Ruiz (2013) al referirse al primer acuerdo, difícilmente podremos asumir el día a día desde una posición entusiasta: “Al hablar en negativo, así mismo es la percepción del mundo y la capacidad de reacción frente a ciertos problemas.”.

Es en este punto donde surge el lenguaje, el asunto en el que convergen tanto el texto como los dos vídeos asignados para la bitácora. Como lo dije en la bitácora anterior y en algunas otras a lo largo del semestre, las palabras son la materia prima con base en la cual es construida la realidad; de ahí la importancia de mantener una comunicación asertiva y consciente en cuanto a la elección y uso adecuado de las palabras y expresiones más pertinentes.

Por ejemplo, en el caso de la relación consigo mismo y la estima personal, esta depende en gran parte de las palabras que cada uno elige para edificar su percepción sobre sí mismo. Así, si usamos ‘acuerdos positivos’ -como afirma Ruiz- resaltando las cualidades, habilidades y bondades de cada personalidad seguramente sea más fácil no solo tener una imagen personal positiva y un alto autoestima, también se fortalece la habilidad para proyectar ese amor y seguridad en sí mismo en el entorno y de esta manera, abordar lo que sucede alrededor con una mirada menos fatalista y pesimista.

Sin embargo, tanto en el caso del crecimiento y amor propio como en otras situaciones de la vida, en el mundo de la negociación, el debate, etc., el rol y desempeño del lenguaje está limitado por el contexto de el ‘personaje principal’. Una de las cosas que nos hace humanos es el hecho de ser seres sociales, criaturas con la necesidad de socializar y construir relaciones.

En este contexto, las relaciones entabladas en el entorno inmediato y el modo en que funcionan estos lazos acaban incidiendo y dando forma al criterio y juicio de cada individuo. De este modo, si desde niños los padres se dedican a hablar a sus hijos reafirmando su seguridad, inteligencia, bondad, generosidad y en general sus capacidades de todo tipo, son más altas las posibilidades de que esa persona construya una percepción positiva sobre sí mismo.

Al respecto, en su TED Talk ‘Aprendizaje Significativo’ Pierson (2015) menciona “Todo niño necesita de un campeón en su vida, una persona que tenga fe ilimitada en el, que crea en él y le insista en que llegará a ser lo mejor que puede llegar a ser”, lo anterior debido a que las conexiones humanas desempeñan un rol clave para el aprendizaje, la motivación y actitud de las personas.

Precisamente debido a la influencia que parecen tener las ‘relaciones significativas’ tanto en el aprendizaje como en la cimentación de la estima personal,  es  que  resulta  pertinente el segundo acuerdo de Ruiz ‘No te tomes nada personal’, puesto que, en sus justas proporciones, el rol de los padres, profesores, mentores, amigos, familia y demás, debe tener un límite, por lo que es importante evitar que los comentarios de otros nos afecten, para evitarnos amarguras y preocupaciones derivadas de la necesidad injustificada de aprobación ajena.

Por otro lado -y también relacionado con el papel clave de las relaciones y lazos en la formación del ser humano- en lo que corresponde al proceso de aprendizaje, Pierson (2015) pone sobre la mesa la noción de ‘aprendizaje significativo’, definida por Moreira (2003) de la siguiente manera:
(…) el aprendizaje es significativo cuando nuevos conocimientos (conceptos, ideas, proposiciones, modelos, fórmulas) pasan a significar algo para el aprendiz, cuando él o ella es capaz de explicar situaciones con sus propias palabras, cuando es capaz de resolver problemas nuevos, en fin, cuando comprende. Ese aprendizaje se caracteriza por la interacción entre los nuevos conocimientos y aquellos específicamente relevantes ya existentes en la estructura cognitiva del sujeto que aprende. (pp. 1).

En otras palabras, lo que hace que el conocimiento adquirido se consolide realmente en aprendizaje es la capacidad de establecer múltiples relaciones y en distintos niveles para aplicar lo aprendido en su interacción cotidiana. La prueba de que se ha interiorizado y comprendido un concepto es la capacidad de los individuos para identificar situaciones de su entorno y relacionarlas con la teoría y la lógica detrás de esta.

Empero, en el marco académico y con la relación estudiante – profesor, según el autor dicho aprendizaje significativo no es logrado con éxito por la mayoría de los alumnos, por lo que se convierte en tarea del educador el actuar para facilitar la compresión e interiorización de las ideas enseñadas en sus estudiantes:
La mayor parte de ese conocimiento en acción permanece  totalmente implícita, pero puede también ser explícita o explicitada y ahí entra en juego  la enseñanza: ayudar al alumno a construir conceptos y teoremas explícitos y  científicamente aceptados, a partir del conocimiento implícito. En ese sentido es en el  que los conceptos-en-acción y teoremas-en-acción pueden, progresivamente, volverse  verdaderos conceptos y teoremas científicos, pero eso puede llevar mucho tiempo. En  ese proceso de explicitación del conocimiento implícito el profesor tiene un papel  mediador fundamental. (Moreira, 2003, pp. 7).

De esta manera, el planteamiento de Moreira (2003) respecto a la labor de los profesores en el aprendizaje y la posición de Pierson (2015) en cuanto a la importancia de educadores realmente interesados por el bienestar de sus estudiantes en el plano personal, más allá del académico, dan cuenta de el papel protagónico que desempeñan las relaciones y lazos con los que cuenta cada persona, dentro de la construcción de su identidad, la definición de su valor personal y principalmente, en su capacidad para aprender.

Referencias:
Moreira, M. (2003). 'Lenguaje y aprendizaje significativo'. Recuperado de: https://cmapsconverted.ihmc.us/rid=1GLSWT715241D5Q5H6L/Lenguaje%20y%20Aprendizaje%20Significativo.pdf
Pierson, R. (2015). Aprendizaje Significativo. [Archivo de video]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=S0R3ffIlA_0
Ruiz, M. (2013). Los Cuatro Acuerdos. Entrevista a Miguel Ruiz. Visualizado en Pensamiento Positivo. Recuperado de: https://youtu.be/mqEm3ZZWNmc



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